
El cómico habló de la segunda parte de "Una noche en el museo". El protagonista de Los Fockers y Zoolander asegura que confía en que logre distraer a la gente de la coyuntura económica actual. La película se estrena el 21 de mayo en Argentina.
Ben Stiller asegura que la pasó tan bien rodando "Una noche en el museo" que cuando se enteró de que rondaba la idea de la saga, pensó que se podía hacer un poco mejor y más divertido. Es más: la estrella de Hollywood apuesta a que esta comedia ayude a sobrellevar la crisis con una sonrisa.
Night at the Museum: Battle of the Smithsonian, que se estrena el 21 de mayo en Argentina, retoma la fórmula de éxito de la película original en la que los personajes históricos y piezas de museo toman vida al atardecer. Claro que la apuesta se redobla con un cambio de escenario y mayor espectacularidad de las escenas de acción.
“Es bueno tener un alivio de la realidad y creo que históricamente la gente siempre quiso hacer eso, ir al cine para tomarse un descanso de lo que está pasando”, confió el cómico. “Si es divertido y durante una hora y media la gente se puede sentir aliviada de sus problemas, eso es bueno”, dijo.
El protagonista de Los Fockers y Zoolander también contó que no estaba prevista una secuela de Una noche en el museo, pero los sorprendentes resultados en la boletería impulsaron a los estudios Twentieth Century Fox a darle continuidad a la trama.
En el año de su estreno, 2006, Una noche en el museo fue la segunda película más taquillera en EE.UU. después de Piratas del Caribe: el cofre de la muerte y superó los 250 millones de dólares en recaudación, una cifra que, a lo largo del mundo se acercó a los 600 millones de dólares.
“Creo que fue una gran idea con la que todo el mundo se podía sentir conectado, que las cosas cobren vida en el museo. Es divertido imaginar qué es lo que ocurriría”, se entusiasmó Stiller, que encarna a Larry Daley, antiguo vigilante del Museo de Historia Natural de Nueva York (donde tuvo lugar la primera parte) ahora convertido en empresario, en una misión para ayudar a sus viejos amigos del museo a frenar los planes de conquista mundial del faraón Kahmunrah, Iván el Terrible y Napoleón Bonaparte.
Otros personajes que resucitan en esta película son Al Capone, el general Custer, la aviadora Amelia Earhart (Amy Adams), Atila, la india americana exploradora Sacagawea, la estatua de “El pensador” y el que fuera presidente de EE.UU. Abraham Lincoln.
Esta vez, la historia transcurre en el complejo de museos Smithsonian en Washington DC, el más extenso del mundo, por donde pasan cada año 25 millones de personas. Por otro lado, el el National Air & Space Museum inspiró la escena de acción más adrenalínica del film, que incluye la puesta en marcha de cohetes y aviones del pasado.
“Me encantaban los museos cuando era chico”, cuenta el actor. “Yo crecí en Nueva York, cerca del Museo de Historia. Era un lugar al que me gustaba ir y una de las razones por las que quise hacer la película. Para mí son un buen sitio para ir cuando estás en un lugar nuevo, ir a ver el museo local y aprender sobre dónde estás”, contó